Consecuencias de la privatización de servicios ⋆ Lucía Passardi Yoga Torrelodones
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Consecuencias de la privatización de servicios

«Los servicios públicos fueron creados para mejorar la vida de las personas y no para hacer negocio con ellos»

 

Por Lucía Passardi Donoso

 

Hace un año que la empresa subcontrata Elite Sport (Egyssa) quebró y, desde entonces, cobramos nuestras nóminas con retraso, pero esto no es lo peor ni lo que debería preocuparnos. Lo que se ha destapado con este suceso son las pésimas condiciones en las que trabajamos los monitores/as de los centros deportivos «publicos» de Las Rozas, un ayuntameinto con superávit y recusos más que de sobra para garantizar unas condiciones dignas a los que hacen que el municipio gane premios como las siete estrellas del deporte de la comunidad. «Gracias» a este proceso que empezó hace un año, hemos conocido los derechos que se han ido perdiendo con cada empresa nueva que entraba, las empeoradas condiciones con las que vamos entrando a trabajar los nuevos/as, las diferencias salariales, no solo con los contratados por el ayuntamiento sino entre los mismos trabajadores de la empresa y las muchas promesas no cumplidas más las que están por venir. Si continuamos permitiendo el trabajo precario, cuando nuestros hijos/as tengan la edad de trabajar van a tener que pagar para hacerlo.

El alcalde las Las Rozas, recibiendo el premio 7 estrellas del deporte.

 

Hoy es un día para hablar de trabajo, de derechos laborales, de igualdad. Creo urgente visibilizar de una vez una situación que nos afecta a todos y a todas, trabajadores/as y usuarios/as, en un servicio donde, además, las trabajadoras somos minoría con diferencia.

No soy una experta en el tema, todavía no he estudiado a fondo las consecuencias de que empresas como gas natural, ENDESA, Iberia, repsol, telefónica, y una larga lista se hayan privatizado en los últimos veinte años. Pero puedo decir, como seguramente todos y todas vosotras, que todos estos servicios son cada día más caros para usuarios/as y sin embargo de peor calidad.

Voy a contaros mi caso trabajando en la un servicio que sigue llamándose público cuando no lo es, y muchos de sus usuarios y usuarias, que pagan por un servicio público, no solo con sus cuotas sino con parte de sus impuestos, no saben cómo funciona realmente dicho servicio.

Trabajo en el polideportivo de Las Matas como profesora de yoga, disciplina que estudio y practico desde el año 2006, tengo la titulación más alta que se puede tener en este momento en esta disciplina con más de 800 horas de formación y llevo siete años dando clase. Acepté el trabajo hace casi dos años con muchas contradicciones. Por un lado, me parecía un avance empezar a trabajar en un servicio público, me sentía orgullosa y pensaba que así crecería profesionalmente. Por otro lado no entendía porqué siendo un servicio público, en un ayuntamiento como el de Las Rozas, me iban a pagar tan poco dinero por hora. Lo que menos había recibido en siete años dando clase. Decidí darme un tiempo, también era la primera vez que no iba a gastar ni un euro en gasolina para dar una clase pues el deportivo esta a pocas cuadras de mi casa.

Empecé a dar las clases sin saber muy bien dónde me metía ni cuánto tiempo iba a estar allí. Hace poco, conversando con el presidente de la federación catalana de yoga, me decía que maldecía el día en que a alguien se le ocurrió dar la primera clase de yoga en un polideportivo. Muchos colegas profes piensan que es un deterioro para la práctica, que no es «el lugar», y que se confunde con deporte. Mi experiencia a sido que gracias a dar clases en este espacio he podido llegar a muchas personas que quizás no se hubieran acercado a un centro o escuela de yoga. Muchas personas que no pueden permitirse pagar una escuela privada o que gracias a la logística de tener a los hijos en el mismo polideportivo practicando deporte en los mismos horarios, es lo que les permite poder practicar yoga. “El yoga a de adaptarse a la vida y no la vida al yoga” esto lo dijo Krishnamacharya, uno de los yoguis más importantes de nuestro tiempo, y también dijo que el yoga tenía que dejar de ser algo secreto para unos pocos y debía ser una herramienta para el beneficio de toda la humanidad, y no lo hizo pensando en negocio, pues en los años 30 poco negocio existía con el yoga, lo dijo porque creía, como tantos otros maestros, que el yoga podía transformar la sociedad. Yo no he podido hacer esta labor, de expandir la práctica y hacer que llegue a todo el mundo, mejor que en un polideportivo, donde todo el mundo tiene acceso, donde el yoga, como el deporte, son un servicio para mejorar la calidad de vida de todas las personas, igual que la cultura, igual que el derecho a la salud, a la vivienda, y a todas estas necesidades básicas que mejoran nuestras vidas y le dan un sentido.

Mi trabajo allí es extenuante, nunca he trabajado tanto, nunca he tenido clases tan llenas, con personas de perfiles tan diversos, con tantas necesidades diferentes. Allí he aprendido de todo en los dos últimos años, qué es un hombro congelado, qué es una escoliosis severa, qué es la fibromialgia, qué implicaciones tienen las lesiones de rodillas. Para todo me he informado y sigo aprendiendo para poder adaptar el yoga a todas estas personas que vienen a clase, de veinte en veinte, y que todas puedan hacer yoga sin dolor y disfrutando. Para mi es agotador y siguen siendo las clases peor pagadas que doy. ¿Por qué sigo ahí? Aún cuando la empresa no nos paga y el ayuntamiento tiene que «rescatarnos» cada mes, cobrando con un mes de retraso, aún cuando en verano nos dan de baja y tienes que buscarte la vida, aún cuando sabes que hay compañeras que hacen el mismo trabajo que tú pero cobran bastante más que tú y tienen mejores condiciones, por haber tenido la suerte de no haber nacido en los 80, o diferencias de hasta dos euros la hora con compañeras de la misma empresa haciendo actividades muy similares, aún cuando nadie, más que tus alumnos/as, reconocen el trabajo que haces cada día, y no solo eso sino que tienes que ocuparte de muchísimas cosas porque no sabes ni para quién trabajas ni a quien pedírselas, como el material, o el transporte del mismo, como unas condiciones de silencio necesarias para dar una clase, o como gestionar el día a día en tu trabajo con cualquier cosa que necesitas porque la empresa esta en concurso de acreedores desde hace un año, y los técnicos del ayuntamiento te dicen que no eres trabajadora suya. Pues sigo ahí, a pesar de todo esto, porque creo que los servicios públicos se crearon para satisfacer una serie de necesidades sociales que vienen plasmadas en la constitución: derecho a la cultura, derecho a la vivienda, derecho a la salud (el yoga es salud y prevención de enfermedades), derecho a la educación, derecho a tantas necesidades básicas que mejoran la vida de las personas y que, en las últimas décadas, han pasado a ser un negociazo para unos pocos empresarios. Son derechos que mejoran la calidad de vida de las personas, pero que si se convierten en un bien que puede generar beneficios, entonces se olvida para qué fueron creados, y que las personas son lo importante y no el beneficio que se saca de dar estos servicios. Cuando el beneficio esta por encima de las personas todo cambia, se pierde la calidad porque ya no importa que las personas reciban una buena clase, sino que esa clase se pueda pagar al precio más bajo y el resto de dinero engorde a una empresa, con nuestros impuestos, por supuesto. Esta situación me genera mucha impotencia pero pienso que se pueden cambiar las cosas, que si defendemos la vida antes que el capital y entendemos que sin estos derechos la vida no merece la pena ser vivida, quizás entenderemos la defensa de los servicios públicos como la defensa de la vida. Para ello fueron creados. Mis alumnos/as tiene derecho a tener una profesora competente, con formación, que pueda dar unas clases de calidad, sabiendo cómo adaptar las posturas para que todos y todas puedan hacer yoga, tengan las condiciones físicas que tengan, que puedan recibir clases de una persona que se preocupa por sus alumnos/as , que los conoce, que tiene un trato cercano, que les dedica tiempo. Así somos muchos profesores/as que trabajamos para esta concejalía, tanto en yoga como en muchos otros deportes, donde también mis compañeros/as, se dejan la vida para dar un buen servicio a los usuarios y usuarias. Somos, la mayoría, personal muy formado y en continua formación, con ganas de trabajar y de que se valore nuestro trabajo como merecemos. Trabajamos en unas instalaciones que están muy bien (este año se van a dedicar 3 millones de euros en mejorarlas, aún más) pareciera que todo nos va bien, pero no es la realidad, muchos no llegamos a 400 euros de sueldo al mes y eso solo 9 meses al año, ¿cómo se puede dar un buen servicio así? ¿cómo te puedes seguir formando? estar descansada y dedicarle tiempo a la gente que viene con temas diversos a recibir su clase para mejorar su salud con un actividad física?

No se cuánto tiempo más va a durar esto. Ahora que por fin, después de un año, se iba a sacar el nuevo pliego, era el momento de presionar para que se mejorasen nuestras condiciones. Hay partidos que han presentado propuestas de municipalización del servicio.

Menos de la mitad de los trabajadores en el pleno. Muchos tienen este trabajo como un segundo ingreso o son estudiantes. Quizás una de las fórmulas de división del sistema, que nos quita fuerza y unidad.

Pero, ¿qué se ha hecho desde el ayuntamiento? Sembrar miedo, dividir a los trabajadores/as. Por un lado, dar la errónea información de que si se municipaliza el servicio nuestras plazas podrían salir a concurso y podríamos perder nuestro puesto de trabajo, lo cual es mentira, hay muchas formas de municipalizar que no implicarían tales efectos, igual que se esta estudiando para la escuela de música, donde llevan años luchando por esta municipalización y no están dispuestos a perder sus puestos de trabajo. Se sabe que hay soluciones, como el patronato o empresa municipal, por poner un ejemplo. Por otro lado, desde la concejalía de deportes se les dijo a algunos de los representantes del comité, tal y como lo expresan ellos «en Pettit comité» «que habían hecho un supuesto de subirnos a todos el sueldo hasta 20 euros/hora, y que el montante no era demasiado», que no sería el caso tampoco porque ni siquiera los trabajadores del ayuntamiento cobran tal cantidad pero que, en definitiva, «el dinero no era problema». Me resulta desconcertante que muchos de mis compañeros muestren su confianza a tales argumentos, «promesas», de cara al siguiente pliego, dentro de un año, cuando habremos pasado ya elecciones y claramente no se sabe qué va a pasar con el equipo de gobierno. ¿Por qué esperar al siguiente pliego? ¿Por qué no se podían mejorar nuestras condiciones para este pliego? Según ellos porque este era un «pliego express», que por cierto han tardado un año en sacar, cuando se sabe que en otros ayuntamientos, mismamente en el de Hoyo de Manzanares, donde también trabajo, el pliego express para la cesión de espacios ha tardado menos de dos meses. Se apoyan en  que el pliego es legal, pero que sea legal no quiere decir que sea justo ni tengamos que estar de acuerdo. Se presentó un escrito con las mejoras que los trabajadores pedíamos, como igualar los salarios más bajos (hay compañeros que cobran menos de 10 euros hora), se reivindicaban derechos que se han perdido como las horas de preparación de clases o el reconocimiento de los periodos no lectivos, y en su lugar las «supuestas» mejoras son un aumento de la bolsa de horas para cubrir al personal de ayuntamiento, lo cual mejora sus necesidades pero no las nuestras, pues son horas no reconocidas al precio y condiciones que están acordadas con dicho personal al que cubrimos. Desde la oposición se presentó una propuesta para la municipalización del servicio, que no se apoyo desde PP y Ciudadanos, alegando que no todos los trabajadores queríamos tal cosa, con la falsa argumentación, como ya he dicho, de que podríamos perder nuestro trabajo.

Es hora de que todos los usuarios y usuarias sepan cómo se esta manejando este servicio. Muchos de ellos no saben que la empresa subcontrata quebró hace ya un año y que la adjudicación de estas empresas es una pura subasta. Se da el servicio a la empresa que presente el presupuesto más barato, y esta es la política que impulsan nuestros alcaldes y sus partidos. Las empresas, como ha sido el caso de elite sport (egyssa), tienen directivos que no son profesionales del deporte, son lo que yo llamo “traficantes de mano de obra”.

Las promesas desde la concejalía no son más que una forma de seguir ganando tiempo en contra nuestra.

 

Si continuamos dejando nuestros servicios en ,manos de estas empresas vamos a ir notándolo todos y todas, trabajadores y usuarios/as. Cada vez entra personal más joven, con menos experiencia, para los que este trabajo es solo un “extra” hasta que terminen su carrera o su master o hasta que encuentren algo mejor. Pero cuando hayan pasando diez años y estos chavales jóvenes que entraron por un tiempo sigan ahí, a la espera de un trabajo mejor, a la espera de encontrar trabajo, ahora que ya tienen su título y sus 15 masters en su cv, y estos chavales seamos nosotros o nuestros hijos/as, vamos a lamentar no haber hecho nada, haber permitido el abuso de poder de empresas y políticas que las apoyan.

Por un servicio PÚBLICO Y DE CALIDAD, por un TRABAJO DIGNO Y UNAS CONDICIONES MERECIDAS, que están pagadas con nuestros impuestos, debemos seguir visibilizando esta situación.

POR FAVOR COMPARTE, INFÓRMATE, HAZ SABER CÓMO FUNCIONAN LAS COSAS Y DEJEMOS DE SER CÓMPLICES DE LAS INJUSTICIAS LABORALES Y DEL TRABAJO PRECARIO, POR NUESTRO FUTURO Y EL DE LOS QUE VIENEN.

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